Archivo de la categoría: Aguas subterráneas

La historia vacilante de las aguas subterráneas de Madrid (2)

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El acuífero calizo de Torrelaguna. Un capítulo frustrante y posiblemente inacabado.

Al noreste de la Villa Libre de Torrelaguna se dan una serie de circunstancias favorables para la captación de aguas superficiales y/o subterráneas con destino al sistema de abastecimiento del Canal de Isabel II. El río Jarama, inmediatamente después de recibir al Lozoya, transcurre en un corto trecho paralelo y próximo a los tres canales de La Parra, El Atazar y Alto o del Jarama (procedente de El Vado). Es muy fácil pensar en la captación de aguas del río y su elevación a cualquiera de los canales. Máxime dándose la circunstancia de que el río Jarama está sometido a fuertes avenidas y severos estiajes, siendo su regulación muy escasa, dada la diferencia entre la capacidad del único embalse de su cuenca alta, el de El Vado (unos 50 hm³) y su aportación (del orden de 180 hm³/año).

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La historia vacilante de las aguas subterráneas de Madrid (1)

Primera parte | Segunda parte | Tercera parte | Cuarta parte | Quinta parte

El papel de las aguas subterráneas durante las últimas restricciones en el abastecimiento de la Villa y Corte. 

El comienzo de nuestra vacilante historia la podemos situar el 12 de mayo de 1965, festividad de Santo Domingo de La Calzada, patrón de los cuerpos de obras públicas. Una mala maniobra en la red de suministro de agua de la capital provocó el colapso del sistema general de abastecimiento del Canal de Isabel II. Se venía advirtiendo por los ingenieros del Canal desde años atrás que el fuerte crecimiento de la población de la ciudad de Madrid y sus alrededores, que se aproximaba entonces a los 3 millones de almas, había desbordado la capacidad de las infraestructuras de abastecimiento, pero no se había tomado ningún tipo de medidas. Cuando se colapsó el abastecimiento, se impusieron fuertes restricciones del suministro en los siguientes meses, con cortes que llegaron a alcanzar las 18 horas diarias. Las barriadas aledañas de la capital fueron abastecidas por el Ejército por medio de camiones cisterna.

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La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. El panorama general

Después de las entradas en www.acuademia.com de Ad_ministra sobre las aguas subterráneas de Albacete (La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. 1ª parte: la llanura de Albacete), y de Quijotero sobre las de Ciudad Real (La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. 2ª parte: la llanura de Ciudad Real) no he podido esperar pacientemente las partes tercera y sucesivas, no fuese a ser que nos obligasen a recorrer todo el mapa provincial español. He decidido, en consecuencia, ir descaradamente al grano y «coger el toro por la cuerna» como dijo aquel pintoresco personaje de la UE que se llamaba Van Rompuy.

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La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. 2ª parte: la llanura de Ciudad Real

Mi compañera del ministerio Ad_ministra, al final de su entrada «La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. 1ª parte: la llanura de Albacete» me ha emplazado a relatar una segunda parte de la burbuja. Como nos encontramos por tierras cervantinas, no estará de más recordar aquello de «segundas partes nunca fueron buenas». No obstante, por caballerosidad, me pongo a ello.

Resultaba deprimente recorrer la Llanura Manchega en el verano de 1987, en plena sequía. Los cauces de los ríos se encontraban desdibujados y aterrados, pues llevaban sin ver agua hacía más de 10 años. Las Tablas de Daimiel estaban calcinadas, pues el sustrato de turba había ardido en el incendio de septiembre del año anterior (Pequeña historia del trasvase Tajo-Tablas de Daimiel). Los Ojos del Guadiana se había secado y el río parecía simplemente un camino. Los edificios de molinos situados en los cursos de los ríos estaban en pura ruina. Por la llanura corrían matas espinosas mecidas por el viento, matojos a las que los paisanos llaman aliagas.

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La burbuja explosiva de las aguas subterráneas. 1ª parte: la llanura de Albacete

El día 1 de julio de 1987, mientras veía pasar una larga fila de automóviles por la carretera de Madrid a las playas de Levante para iniciar las vacaciones de verano, me encontraba yo buscando agua en la Mancha albaceteña. Acompañaba a unos ingenieros de la dirección general de obras hidráulicas. Se trataba de averiguar por qué razón el río Júcar, que en las décadas anteriores recogía unos 10 m³/s a su paso por la llanura albaceteña en el tramo situado aguas abajo del embalse de Alarcón, los últimos años había bajado a unos 2-3 m³/s. Lo que se buscaba era quiénes y en qué lugares se llevaban los caudales de la diferencia, ante las quejas de los regantes de las huertas valencianas que veían disminuir las aguas para sus riegos tradicionales.

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Las aguas subterráneas de La Mancha, ¿qué hacer?

La Llanura Manchega es una región que comprende unos 5000 km², situada en su mayor parte en la provincia de Ciudad Real y con superficies menores en las de Toledo, Cuenca y Albacete.

Frente a la depresión socio-económica sufrida los años 50 y 60 del pasado siglo, con una fuerte emigración de su población, el aprovechamiento de las aguas subterráneas desde los últimos años de la década de 60 constituyó un auténtico motor para la economía regional. Sin embargo, en la década de los años 80 se presentaron los problemas asociados a la sobreexplotación del acuífero subterráneo: afección a las zonas húmedas (especialmente al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel); descenso de niveles de los pozos con afección económica a muchos aprovechamientos; y conflictos socio-políticos entre usos, usuarios y la administración pública del agua. Por fin, en el periodo 2010-2015, un afortunado periodo de precipitaciones y, subsiguientemente, de entrada de agua al acuífero, ha paliado la grave situación existente.

Se pasa revista los problemas que se presentaron y a las soluciones técnico-administrativas que se tantearon en el pasado. Ante la nueva situación del acuífero, se propugnan nuevos planteamientos para no repetir las situaciones pasadas, así como se reflexiona sobre posibles estrategias de desarrollo sostenible de la región orientadas hacia el futuro. Seguir leyendo Las aguas subterráneas de La Mancha, ¿qué hacer?

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